Mi perro se adueña de mi cama

Cuando los seres humanos incurren en el error de “humanizar” a tal nivel a sus perro, y ello incluye compartir la cama, se corre el riesgo de “disparar” la conducta posesiva del predador  y su mandato genético de intentar dominar en el caso de los machos o/y de defender en el caso de las hembras.

Esta conducta “humana” es la causante de muchos de los problemas de conducta de los perros en la actualidad, digamos que a los perros los desequilibra social y psíquicamente los extremos de la conducta humana: la humanización exagerada (el exceso de consentimiento, principalmente en el ceder espacios) y el abandono o maltrato.

Si a eso se le suma el hecho de que el (o la) amo(a) no impone ni un ápice su liderazgo y autoridad, dentro de la relación con “su” perro, tenemos como resultado perros capaces de hacer sentir de una mordida “su derecho” a defender  “sus posesiones” incluida la tibia y cómoda cama o sofá.

Normalmente, esta conducta desaparece, cuando el amo o ama, retoman el “control” y zonifican, limitan y recuperan “su” espacio y a la vez, otorgan el espacio del  perro.  Casi siempre basta con hacer entender al amo de lo inconveniente que es que el perro “comparta”  su cama, no solo por  las razones de higiene (en beneficio del perro, no solo del amo),  designarle al perro “su” cama y practicar una rutina de obediencia, que incluya mucho el caminar y ejercicios de subordinación por ejemplo la orden de “echado”,  restableciendo así  el orden social y jerárquico al cual el perro como animal social está programado, empoderando de nuevo al amo (a) y colocándolo en la cima de la jerarquía social en la que el perro vive.

Concluyendo: las conducta agresiva que muestran ciertos perros al “adueñarse” de las camas de los humanos, es responsabilidad única y exclusiva de los amos, al alterar el orden y la jerarquía que necesita un perro para su estabilidad psíquica y social, cuando lo invita a “compartir” algo,  cediendo espacio,  lo que para el perro significa una victoria en términos de espacio y la legitimización y materialización de “su” dominio. En el mundo de los perros no hay relaciones de igual a igual, siempre hay una parte dominante y una dominada o sumisa, el que cede se somete, incluyendo espacio.  Una relación sana, con un perro, se puede establecer fácilmente a través de un sabio principio de convivencia: respeto al espacio del otro. O sea cada quien en “su” cama.

Luis Carlos Maldonado V.
Etólogo y entrenador profesional
Director de Adiestramiento ANUDOC

Mira estas ideas de camas para tu perro: http://revistapetmi.com/articulo/camas-perros-gatos

Dinos, que estas pensando...