Bruno un chihuahua con un gran corazón

Actualmente Brunito tiene 1 año 6 meses de edad. 

Cuando Brunito nació, vivió su primer año de vida, con un amigo, quien por razones fuera de su control, ya no pudo cuidarlo y decidió darlo en adopción.  Con mucha tristeza en su corazón, platicó conmigo para que me hiciera cargo de Brunito, ese mismo día lo conversé con mi pareja, Gio, y decidimos que era el momento de adoptar y que nuestra familia tuviera un nuevo integrante. 

El 23 de octubre 2020, fuimos a buscarlo para traerlo a su nuevo hogar.  Fue un momento muy emotivo, pero estoy segura que Brunito y nuestro amigo, sabían que lo estábamos esperando con mucha ilusión y todo se estaba haciendo por su bienestar.  En la casa le esperaban juguetes, comida, camita, chamarras para que estuviera calentito y muchas otras cosas más.  ¡Todo preparado con mucha ilusión y amor! Todo listo para la primera noche en su nuevo hogar.

Sabíamos que la adaptación sería difícil, pero para nuestra sorpresa, pasó una noche muy tranquila, durmió bien y al otro día estaba muy feliz de vernos.  Lo sacamos de paseo, jugamos, lo llevé a conocer a mis papás y a mi hermana, quienes también tienen hijos perrunos y se la pasó genial.  Le hicimos sentir bienvenido y así, se fue acostumbrando a su nueva familia.

Desde ese día, hasta hoy, nos ha llenado de amor y felicidad, es nuestro bebé.  Es un chihuahua muy activo que se complementa perfecto a nuestro estilo de vida.  Siempre nos ha gustado salir de paseo y conocer nuevos lugares de Guate y ahora disfrutamos más de estas actividades en compañía de Bruno.  Es un perrito con mucha energía y le encanta explorar.

A principio de este año, la enfermedad del Covid llegó a nuestra familia y pasamos momentos muy difíciles, enfrentemos la pérdida de un ser querido y a pesar de la preocupación,  tristeza y todos esos sentimientos que llegan sin esperar, siempre teníamos un rayito de luz que iluminaba nuestra vida al despertar: Bruno.  Siempre estaba moviendo su cola, dándonos besitos, mordiendo nuestras manos para jugar y brindándonos consuelo y ese amor incondicional que solo un perrito sabe dar.

Me encanta un texto que dice “Dios siempre envía ángeles a nuestras vidas, cuando se le acaban las alas, les pone colitas.” Es totalmente cierto, un perrito te cambia la vida, te hace mejor persona, te llena de amor, cuida de tí.  Definitivamente es un ANGELITO.  

La adopción de perritos es un acto de amor y responsabilidad. 

Si tomas esa importante decisión, debes ser comprometido y velar siempre por la seguridad y bienestar de tu perrito, ya que es un miembro más de tu familia.  Ámalo, respétalo y bríndale todo lo que necesite para tener una vida tranquila y feliz. 

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